Miércoles, 20 de febrero de 2002

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LA PARROQUIA BUENENSE DE HERMELO PREPARA LA PRÓXIMA CONSTITUCIÓN DE UNA NUEVA JUNTA DE MONTES

Más de 2.380 vecinos integran las siete comunidades de montes de la comarca

MAR MATO - o morrazo

Desde que a finales de los años 70 el jurado provincial comenzó a devolver la titularidad de los bosques comunales a los vecinos, alrededor de 2.382 habitantes de Cangas, Moaña y Bueu se han inscrito como comuneros en los censos de las juntas de montes. Este reconocimiento les permite participar en el usufructo del bosque y en la toma de decisiones sobre el futuro de la zona. En la actualidad, existen siete agrupaciones formalmente constituidas en Hío, Coiro, Darbo, Meira, Moaña, Domaio y Cela. A este grupo, se sumará en breve la buenense de Hermelo que prevé crear su junta rectora en los próximos meses.

Los más de dos millares de comuneros de la comarca conforman una cifra de participación "importante", según el secretario de la junta de montes de Coiro, Manuel Seixo. Sin embargo, "este número -según el directivo- podría ser mayor. El problema es que entre la gente hay mucho desconocimiento de los montes comunales".

Por ley, cualquier persona que habita en una parroquia puede convertirse en comunero, atendiendo a una serie de requisitos. "Formar parte de una junta de montes es voluntario. El vecino que quiera y que lleve residiendo más de dos años en el lugar puede hacer la solicitud a la junta rectora", explica Soaxe. Esta característica principal obliga a las comunidades a actualizar su censo de forma anual para conocer las altas y bajas.

De los tres municipios de la comarca, la junta más numerosa es la de Meira con 780 comuneros, seguida de Domaio (400), Moaña (350), Hío (300), Cela (222), Coiro (170) y Darbo (160), según los datos facilitados por cada colectivo. Aparte del número de socios reconocidos, otro dato estadístico importante para radiografiar este tipo de organizaciones morracenses es el número de hectáreas reconocidas por Medio Ambiente.

En la actualidad, el jurado de clasificación de montes vecinales de Pontevedra, dependiente de este departamento autonómico, ha reconocido más de 2.000 hectáreas en Cangas, Moaña y Bueu. De todas las juntas, la que cuenta con mayor superficie es la de Domaio con unas 792; frente a las 460 hectáreas con Meira, o las 325 de Moaña. Estas cifras contrastan con las 65 hectáreas de Coiro, las 178 de Darbo y las 70 de Cela.

Un problema con historia

En algunas de estas comunidades, aseguran que la superficie real correspondiente a los vecinos es mayor. Manuel Soaxe explica que en documentos del siglo pasado figuran cifras superiores. "En un Boletín Oficial de la Provincia del año 1950, se dice que se va a reforestar Cangas. Coiro participa con 65 hectáreas de monte -que coincide con la superficie actual-, Hío con 900 y Aldán y Darbo sobre 700 y pico. Curiosamente Darbo tiene ahora alrededor de 170 hectáreas. Habría que investigar quién es el titular ahora del resto".

Este problema reside en que los terrenos de monte comunal nunca han estado inscritos a nombre de nadie, al ser heredados por los vecinos desde tiempos inmemoriables. Esta situación provoca que una familia, aunque use durante décadas el monte vecinal, no pueda exigir su propiedad al ser bosques imprescriptibles, según la legislación. Tanto este apunte como otros sobre el régimen fiscal u otros problemas se recoge en la página www.geocities.com/RainForest/Jungle/1340/revista2.htm, promovida por las comunidades pontevedresas.

Reforestación, limpieza y obras varias, principales proyectos

Los proyectos que barajan las comunidades de montes de O Morrazo para este ejercicio son diversos. En el caso de Domaio, Juan Santos anuncia la plantación de 4.000 árboles en A Paralaia y recuerda las obras en el área recreativa de Outeiro.

En el caso de Meira, sus técnicos proseguirán con la elaboración del proyecto de ordenación que determinará qué usos se harán del bosque. Esta junta tampoco se olvida de la reforestación en su intento de sustituir zonas de eucalipto por otras especies más nobles como el castaño. Otra necesidad que no olvidan es la plaga del goniptherus que afecta desde hace años al eucalipto, la principal fuente económica de la comunidad. En la actualidad, de las 90 hectáreas dedicadas a este árbol, 50 están "gravemente perjudicadas" por este insecto. Ante este resultado, la junta reclama a la Xunta que se implique más en la lucha contra esta plaga.

Por su parte, Darbo se plantea para este año la limpieza de la zona de Castelo y A Magdalena, unas 20 hectáreas en total. Para la próxima asamblea, que podría celebrarse en breve, el presidente, Luis Santos, tiene previsto proponer la ejecución de varios proyectos como el ofrecer una casa de cultura. Los comuneros de Darbo tampoco se olvidan del valor turístico de su monte y esperan la llegada de nuevos asadores y mobiliario para el mirador situado cerca del instituto de Montecarrasco.