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LA
PARROQUIA BUENENSE DE HERMELO PREPARA LA PRÓXIMA CONSTITUCIÓN DE UNA NUEVA
JUNTA DE MONTES
Más de 2.380 vecinos
integran las siete comunidades de montes de la comarca
MAR MATO - o morrazo
Desde que a finales de los años 70 el jurado
provincial comenzó a devolver la titularidad de los bosques comunales a los
vecinos, alrededor de 2.382 habitantes de Cangas, Moaña y Bueu se han
inscrito como comuneros en los censos de las juntas de montes. Este
reconocimiento les permite participar en el usufructo del bosque y en la
toma de decisiones sobre el futuro de la zona. En la actualidad, existen
siete agrupaciones formalmente constituidas en Hío, Coiro, Darbo, Meira,
Moaña, Domaio y Cela. A este grupo, se sumará en breve la buenense de
Hermelo que prevé crear su junta rectora en los próximos meses.
Los más de dos millares de comuneros de la comarca
conforman una cifra de participación "importante", según el
secretario de la junta de montes de Coiro, Manuel Seixo. Sin embargo,
"este número -según el directivo- podría ser mayor. El problema es que
entre la gente hay mucho desconocimiento de los montes comunales".
Por ley, cualquier persona que habita en una parroquia
puede convertirse en comunero, atendiendo a una serie de requisitos.
"Formar parte de una junta de montes es voluntario. El vecino que
quiera y que lleve residiendo más de dos años en el lugar puede hacer la
solicitud a la junta rectora", explica Soaxe. Esta característica
principal obliga a las comunidades a actualizar su censo de forma anual
para conocer las altas y bajas.
De los tres municipios de la comarca, la junta más
numerosa es la de Meira con 780 comuneros, seguida de Domaio (400), Moaña
(350), Hío (300), Cela (222), Coiro (170) y Darbo (160), según los datos
facilitados por cada colectivo. Aparte del número de socios reconocidos,
otro dato estadístico importante para radiografiar este tipo de
organizaciones morracenses es el número de hectáreas reconocidas por Medio
Ambiente.
En la actualidad, el jurado de clasificación de montes
vecinales de Pontevedra, dependiente de este departamento autonómico, ha
reconocido más de 2.000 hectáreas en Cangas, Moaña y Bueu. De todas las juntas,
la que cuenta con mayor superficie es la de Domaio con unas 792; frente a
las 460 hectáreas con Meira, o las 325 de Moaña. Estas cifras contrastan
con las 65 hectáreas de Coiro, las 178 de Darbo y las 70 de Cela.
Un problema con historia
En algunas de estas comunidades, aseguran que la
superficie real correspondiente a los vecinos es mayor. Manuel Soaxe
explica que en documentos del siglo pasado figuran cifras superiores.
"En un Boletín Oficial de la Provincia del año 1950, se dice que se va
a reforestar Cangas. Coiro participa con 65 hectáreas de monte -que
coincide con la superficie actual-, Hío con 900 y Aldán y Darbo sobre 700 y
pico. Curiosamente Darbo tiene ahora alrededor de 170 hectáreas. Habría que
investigar quién es el titular ahora del resto".
Este problema reside en que los terrenos de monte
comunal nunca han estado inscritos a nombre de nadie, al ser heredados por
los vecinos desde tiempos inmemoriables. Esta situación provoca que una
familia, aunque use durante décadas el monte vecinal, no pueda exigir su
propiedad al ser bosques imprescriptibles, según la legislación. Tanto este
apunte como otros sobre el régimen fiscal u otros problemas se recoge en la
página www.geocities.com/RainForest/Jungle/1340/revista2.htm, promovida por
las comunidades pontevedresas.
Reforestación, limpieza y obras varias, principales
proyectos
Los proyectos que barajan las comunidades de montes de
O Morrazo para este ejercicio son diversos. En el caso de Domaio, Juan
Santos anuncia la plantación de 4.000 árboles en A Paralaia y recuerda las
obras en el área recreativa de Outeiro.
En el caso de Meira, sus técnicos proseguirán con la
elaboración del proyecto de ordenación que determinará qué usos se harán
del bosque. Esta junta tampoco se olvida de la reforestación en su intento
de sustituir zonas de eucalipto por otras especies más nobles como el
castaño. Otra necesidad que no olvidan es la plaga del goniptherus que
afecta desde hace años al eucalipto, la principal fuente económica de la
comunidad. En la actualidad, de las 90 hectáreas dedicadas a este árbol, 50
están "gravemente perjudicadas" por este insecto. Ante este
resultado, la junta reclama a la Xunta que se implique más en la lucha
contra esta plaga.
Por su parte, Darbo se plantea para este año la
limpieza de la zona de Castelo y A Magdalena, unas 20 hectáreas en total.
Para la próxima asamblea, que podría celebrarse en breve, el presidente,
Luis Santos, tiene previsto proponer la ejecución de varios proyectos como
el ofrecer una casa de cultura. Los comuneros de Darbo tampoco se olvidan
del valor turístico de su monte y esperan la llegada de nuevos asadores y
mobiliario para el mirador situado cerca del instituto de Montecarrasco.
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