Monte dos Remedios (Moaña, Pontevedra) : un asentamento de la prehistoria reciente, por R. Fábregas Valcarce, A. Bonilla Rodríguez, M. César Vila. Santiago de Compostela : Tórculo, 2007. pp. 95-100

 

 

 

Síntesis

La comarca del Morrazo ha sido, en lo que atañe a referencias sobre el asentamiento durante la Prehistoria reciente, una zona privilegiada en comparación con otras áreas gallegas, merced a la labor del Museo de Pontevedra y a una intensa actividad prospectora, desarrollada por aficionados. De todas maneras, siguiendo la dinámica del conjunto de la arqueología gallega, los datos disponibles, pese a su relativa abundancia, eran difíciles de encuadrar cronoculturalmente a causa del carácter muy limitado y puntual de las excavaciones allí efectuadas. Ello no ha sido óbice para que se efectuara, con tan escasos mimbres, algún meritorio intento de síntesis sobre el poblamiento de esta zona (Peña y Rey 1993). Toda esta serie de esfuerzos precedentes ha posibilitado que cuando se planteó la construcción de una autovía en el Morrazo se previese la realización de intervenciones en yacimientos que iban a ser afectados por dicha obra, pero al mismo tiempo las labores de control y seguimiento de ésta permitieron la localización de nuevos puntos arqueológicos, entre los cuales se cuenta Os Remedios, que junto con otros (como el muy conocido de O Regueiriño) fue objeto de excavación en área durante 2003 (Criado y Cabrejas 2006)

La excavación efectuada en Os Remedios entre los meses de julio y octubre de 2003 puso al descubierto una serie de restos de ocupación, que incluyen restos arquitectónicos inéditos hasta ese momento en la prehistoria reciente de Galicia, como una extensa empalizada exterior. El conjunto se extiende por una superficie de 3.995 m2, pero hay que tener en cuenta que las dimensiones del poblado de Os Remedios exceden el área excavada, documentándose su continuación por los lados Norte y Oeste. Repecto a su funcionalidad, la distribución espacial de los materiales, sus características y el tipo de estructuras excavadas parecen indicar un uso habitacional del espacio restringido a zonas concretas del yacimiento, diferenciadas de otras dedicadas a actividades artesanales y de procesamiento de alimentos. Junto a construcciones con fines delimitadores o defensivos (zanja de empalizada) y domésticos (cabañas circulares, ovales y cuadrangulares, hogares y zanjas de drenaje) aparecen otras de identificación más problemática, como las estructuras de combustión descritas más atrás y los rebajes localizados en la zona central del yacimiento, que acumulan en su superficie gran parte de los materiales localizados. Por su parte, el suelo de cabaña circular documentado en el sector SW no muestra indicios de uso como lugar de habitación, siendo razonable suponer que su función estaría en relación con tareas de procesamiento y almacenaje de alimentos, tarea esta última a la que se destinaría la gran fosa localizada en el sector central del yacimiento.

Las informaciones obtenidas en el curso de la intervención arqueologica apuntan a que la primera presencia humana en Os Remedios podría remontarse hasta mediados del V milenio ANE. En todo caso, durante la segunda mitad de dicho milenio tenemos atestiguada la existencia de una serie de estructuras de combustión, así como un silo, que se distribuyen por toda la superficie excavada del yacimiento. Algunas cerámicas decoradas con impresión y, sobre todo, con la técnica boquique podrían corresponder a esta primera etapa de ocupación que, por otra parte, no parece terner un carácter premanente, a juzgar por la parquedad de las evidencias habitacionales. Con todo, la visión que obtenemos de esta fase tal vez esté sesgada por las limpiezas, destrucciones o reutilizaciones efectuadas ulteriormente. La opción agropastorial está indicada, con cierta contundencia, por el silo y cabe preguntarse si en época tan antigua, este punto no actuaría como lugar referencial para pequeñas comunidades todavía muy móviles y que se congregasen aquí en momentos determinados del año, siendo las estructuras de combustión parte de actividades mundanas o ceremoniales ejecutadas durante esas estancias.

Pocos siglos después, a inicios del IV milenio, se produce el levantamiento de una empalizada, que hemos documentado a lo largo de 70 m. pera que para cumplir su función circunvaladora habría de rebasar los 250 m. de longitud. Ello implica una notable inversión de tiempo y esfuerzo, tanto para excavar la fosa de cimentación como para talar los árboles, dar forma a los postes y emplazarlos en su lugar. A pesar de ello, las dataciones radiocarbónicas combinadas con la observación de la secuencia estratigráfica apuntan a que esta construcción cae en desuso relativamente pronto, quizás tras una vigencia de no más de 200 años. Es posible que en esta etapa continuen en boga materiales cerámicos o líticos presentes en la inmediatamente anterior, pero no tenemos informaciones inequívocas al respecto, si acaso con la excepción del ídolo antropomorfo aludido más atrás, admitiendo las cronologías más antiguas para esta clase de representaciones. Cabe plantearse el motivo de un esfuerzo constructivo semejante, que puede interpretarse como indicio de un grado de sedentarismo mayor que en los inicios de la ocupación, acompañado -como tan a menudo señala la arqueología- de la necesidad de defenderse de grupos vecinos. Es verdad, por otra parte, que no tenemos evidencias claras de ocupación permanente (14) o que abarque el conjunto del recinto definido por la empalizada, lo que puede llevarnos a considerar la posibilidad, apuntada antes, de un lugar que actuase como punto focal de diferentes grupos locales, que llevarían a cabo en este lugar reuniones periódicas. En cualquier caso, el esfuerzo implicado en el levantamiento del valladar no sería muy distinto en términos cuantitativos del que, en momentos coetáneos, efectuaban estas mismas u otras comunidades en las penillanuras del Morrazo, al construir los grandes sepulcros de corredor.

Es entre el final del IV milenio y los mediados del III cuando contemplamo la aparición de una evidencia habitacional mucho más nítida y compleja en Os Remedios. En la zona central del área intervenida el trabajo de preparación del hábitat se completó con la excavación de las dos zanjas para drenaje de pluviales, reflejando una actitud previsora y una voluntad de transformación del entorno inmediato, sólo posible mediante una considerable inversión de trabao colectivo en un proyecto a medio y largo plazo. No resulta sorprendente, por lo tanto, que en este intervalo temporal se encuadren radiocarbónicamente una serie de hogares y recintos empleados para habitación o, posiblemente en un caso, como lugar de almacenaje, los cuales se extienden por gran parte del área objeto de nuestra intervención. Las cerámicas decoradas más características y abundantes del yacimiento (tradición Penha) seinscriben en esta etapa, en tanto que el segundo grupo alfarero en términos cuantitativos (campaniforme) podría hacer su aparición a finales de ésta, si bien las circunstancias ya mencionadas en el apartado correspondiente hacen que no poseamos ninguna datación para episodios constructivos desde la segunda mitad del III milenio en adelante. Desde el punto de vista funcional, se observa un predominio de los recipientes de pequeño y mediano tamaño, que podrían vincularse con actividades domésticas relacionadas con el consumo y la preparación de alimentos.

Las observaciones del párrafo anterior son muy coherentes con lo que de forma repetida se viene detectando en diversas áreas de Galicia y Norte de Portugal (v.g. Baixa Limia, Serra do Bocelo, comarca de Chaves, península do Morrazo): a partir de finales del IV milenio se produce un desarrollo del espaco doméstico, patente en el número y extensión superficial de los asentamientos, que con frecuencia ocupan lugares emplazados a media ladera, en las inmediaciones de fértiles vaguadas. Algunos de ellos, en la franja más meridional, se ubican en puntos con gran control visual del territorio circundante, incluso si los mejores terrenos agrícolas se encuentran algo alejados. Unos pocos, por fin, ostentan estructuras defensivas de variable complejidad, que van desde una sencilla cerca pétrea o talud (Sola, San Lourenço) hasta circuitos amurallados de distinto corte (El Pedroso, castro de Palheiros, Castelo Velho). En casi todos, la cultura material es más rica y diversificada, de lo que son buena muestra las cerámicas inciso-metopadas de tipo Penha, los primeros objetos metálicos y, posteriormente, la alfarería campaniforme. Todos estos cambios en el registro arqueológico se fundamentan en un proceso de intensificación de las actividades agropastoriles, observable en los análisis polínicos y carpológicos, o -mucho más escasos por problemas postdeposicionales- paleontológicos (Fábregas... et al. 1997; Fábregas 2001). Lógicamente, el impacto de esas actividades humanas se manifiesta en un incremento correlativo de los procesos erosivos en áreas de ladera, que quedan expuestas a los arrastres motivados por la disminución de la cobertura vegetal a consecuencia de los incendios, un fenómeno que se verá coadyuvado por la existencia de un proceso de enfriamiento climático que tiene lugar a lo largo del III milenio ANE y -más atenuado- durante parte del II (Martínez ...et al. 2000; Fábregas ...et al. 2003)

La relativa oscuridad que aqueja a las osupaciones en Os Remedios correspondientes al final del III milenio y los comienzos del II en lo que al plano constructivo se refiere no obsta para que se documente una importante colección alfarera característica del Bronce, encuadrable grosso modo en la primera mitad del II milenio y que supone la aparición de nuevas morfologías, la transformación de las fórmulas decorativas del III milenio y su sustitución progresiva por las decoraciones plásticas, tal y como atestiguan algunos de los registros y dataciones conocidas para este período en otros lugares del Noroeste. Es digno de mención que se documenta entre las formas cerámicas vinculables al Bronce la presencia sistemática de recipientes de mayor capacidad y acabados más simples, vinculados con las tareas de almacenaje, a su vez relacionables con la continuación del proceso de intensificación de la producción.

La industria lítica recuperada en Os Remedios aparece mayoritariamente realizada sobre materias primas de origen local, facilmente recolectables en los alrededores del yacimiento en un radio inferior a 6 km. Las fuentes de aprovisionamiento para el caso de los cantos rodados, son los cursos fluviales próximos y el mar (1). Otras materias primas como el sílex, pudieran también tener origen local, asociadas a algún filón o veta de cuarzo existente en áreas próximas, o bien ser importadas desde lugares más alejados, lo que sería coherente con la gran variedad que se observa. Al igual que pasa con los materiales cerámicos, en el caso de la industria lítica el número de piezas registradas es bajo en comparación con el de otros yacimientos de similares características, lo cual dificulta la reconstrucción de determinados aspectos relacionados con la cronología y funcionalidad del yacimiento. Podemos avanzar como hipótesis que probablemente la talla no haya sido una actividad importante en el lugar, pues la proximidad de las áreas de aprovisionamiento al asentamiento harían más viable la realización de las fases iniciales de talla en las primeras, reservando las posteriores labores de acabado o reavivado al segundo. Por otra parte, las características de la industria lítica pulimentada, que se concretan en la elevada proporción de piezas muy fracturadas y agotadas (características que, en menor medida, son visibles también en la industria tallada) y la virtual carencia de utensilios de corte como hachas y azuelas, plantean como más probable la hipótesis de que estemos ante un asentamiento abandonado de forma no traumática, en el cual se habrían dejado atrás solamente aquellas piezas que no tenían utilidad o cuyo transporte a otro lugar era poco rentable. Esta circunstancia podría explicar, en parte, la total ausencia en el registro de artefactos metálicos.

La complejidad estructural evidenciada en ciertos momentos y la persistencia en el tiempo del poblamiento en Os Remedios es producto probablemente de una diversidad de factores. La disponibilidad de agua y buenos suelos en las inmediaciones permitiría sostener un régimen económico de tipo agropastoril cuya existencia, si bien de un modo indirecto, está atestiguada por por la presencia de molinos y posibles estructuras de almacenaje y también por el análisis de microrresiduos en recipientes cerámicos. A la agricultura y ganadería se sumaría la explotación del bosque, predominantemente caducifolio en este momento, del que se extrae madera para construcción y combustible y donde, atendiendo a la evidencia recogida en lugares no muy alejados, como Lavapés o A Fontenla, se hace acopio de bellotas, entre otros frutos silvestres. En el litoral, que se encuentra a una distancia máxima de 1750 m, sabemos que se obtiene material lítico y probablemente se practicase la pesca y el marisqueo. No debemos olvidar, por último, que el asentamiento que nos ocupa se inscribe posiblemente en una red más amplia de poblamiento, de la que quedan huellas tanto en forma de petroglifos como de otros yacimientos parcialmente coetáneos en la misma formación orográfica en la que se dispone Os Remedios, la cual, con una orientación SW-NE, actua como una via natural de tránsito, comunicando un sector de la franja costera con las estribaciones de las sierras que configuran el espinazo de la península del Morrazo. En último caso, el poblado de Os Remedios se dispone en un rellano que le otorga un espléndido dominio visual, no solo del sector adyacente del valle, sino también del itinerario más practicable hacia la costa en dirección SW, controlando asimismo el collado que se localiza al NE, pasado el cual comienza una ruta natural hacia las tierras altas. En este sentido, debemos recordar que este poblado es en parte contemporáneo de las manifestaciones tumulares que se concentran en las alturas del Morrazo, una coincidencia no sólo expresada por las fechas radiocarbónicas, sino también en algún otro aspecto de la cultura material

 

R. Fábregas Valcarce, A. Bonilla Rodríguez, M. César Vila

 

 

 

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