Iniciamos el descenso que será prolongado. Pronto podremos empezar a disfrutar de la gran belleza de este valle, atravesando maizales, viñas y campos de labranza que se alternan con pequeñas masas boscosas. A un kilómetro y medio, y coincidiendo con un tramo de asfalto, pasaremos por las proximidades de la iglesia de Santo Tomé de Piñeiro. Vale la pena hacer un pequeño desvío para contemplar este hermoso templo románico del siglo XII, que fue la casa matriz de la Orden de los Caballeros de San Juan de Malta en todo el Morrazo. Aunque está parcialmente reconstruida, es la única de toda la comarca en la que podemos admirar aún el característico ábside semicircular. Esta aldea de Piñeiro nos regalará también hermosos paisajes en los que predomina el "bocage atlántico", con la bellísima ría como marco de fondo.
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GR-59